miércoles, 28 de abril de 2010

EL LENTO Y DOLOROSO CAMINO: DE USPALLATA A JÁCHAL

Después de varias visitas al doctor de bicicletas, esta semana pasada hemos tenido visitas al doctor de personas. Primero, por teléfono con María, la prima de Carlos, y después en el hospital de Calingasta, para que nos recetara algo para el catarro de Sonia, que todavía arrastra y que hace que aún suelte mocos como un surtidor.
La salida de Santiago la hicimos en bus, siguiendo nuestra costumbre de no transitar las salidas de las grandes ciudades. Ya que teníamos que pasar el trámite de meter las bicis en el bus, decidimos alagar un poco el trayecto y bajarnos en Uspallata, el primer pueblo del lado Argentino, con lo que nos evitábamos un recorrido sin duda espectacular, pero muy exigente desde el punto de vista físico (después de la buena vida de Santiago era un recuentro con la bicicleta demasiado duro).
En Uspallata, tras avituallarnos de comida y bebida, iniciamos el trayecto de 120 km que nos llevaría a Barreal a través de una carretera de ripio y con un clima y paisajes desérticos. Este trayecto, lo completamos en 2 días y hemos elaborado un vídeo –realizado durante la compadecencia de Sonia en Calingasta- que adjuntaremos cuando la conexión de internet nos lo permita.
Al 2º día de travesía por el desierto, Sonia se encontraba mal por lo que, con un gran esfuerzo por su parte, llegamos a Barreal donde una pareja encantadora nos hizo asequible una cabañita de lujo donde descansar durante un par de días.
Esta amable pareja tenía una perrita que se encariñó de Sonia en cuanto vio que estaba mala y que nos acompañó durante toda nuestra estancia, durmiendo a la puerta de nuestra cabaña y dejándose acariciar en cualquier momento. La bautizamos como “bolita” (estaba un poco gruesa).
Después de este breve lapso, y encontrándose Sonia mejor, hicimos el corto y agradable paseo de 40km hasta Calingasta en un par de horas. El día que llegamos teníamos que esperar hasta las 18:30 para que abrieran las tiendas y abastecernos para poder seguir camino. Como anochece a las 19:00, decidimos esperar al día siguiente para salir… Pero al día siguiente, cuando pretendíamos salir, Sonia se encontraba peor y no paraba de echar mocos como una cafetera. Por esto, fuimos al hospital del pueblo donde un médico muy simpático y chistoso nos atendió rápidamente y nos dedicó unos 20 minutos de consulta. Aparte de auscultarla y explicarnos el por qué de los medicamentos recetados, nos habló de su familia, de la medicina, de esto y de lo otro. Vamos, nada que ver con la seguridad social española, donde en tres minutos te despachan para pasar al siguiente. Como le mandó reposo hasta que mejorara, nos decidimos quedar un día más, y como no fue así; otro y otro más… En estos días, nos dedicamos a comprar el periódico, hacer crucigramas, cocinar lentejas con chorizo o pollo con patatas y otras delicias culinarias que teníamos algo olvidadas.
Aunque la mejoría de Sonia no era completa, al 4º día, y ya un poco hartos de estar hartos, decidimos continuar. Hasta el siguiente pueblo nos separaban 225 km, y era recomendable hacer el trayecto en 2 días, para poder llevar el agua suficiente ya que en todo el trayecto discurre por zonas desérticas, montañas de piedra peladas y ni un solo río.

El primer día hicimos 95 km, pero con una cuesta de casi 18km en la que subimos 900m. Sonia acabó agotada, física y mentalmente, síntoma de que todavía tenía (y tiene) algo de resfriado.
El 2º día fueron 130 km; los primeros 25 de bajada y luego todo llano. No obstante, con el calor intenso también una buena paliza.
Ayer aterrizamos en San José de Jáchal, donde estamos ahora mismo, y hemos aprovechado para volver a llevar las bicis al taller (el buje de la rueda trasera de Carlos que hay que cambiar), y descansar!!!

domingo, 18 de abril de 2010

PEGADOS EN SANTIAGO: EXPLICACIÓN TÉCNICO-MECÁNICA

Llevamos 11 días en Santiago. Mañana, si todo va bien, agarraremos el bus a las 10:30, pero nos gustaría antes explicar el periplo que hemos pasado para arreglar las bicis que justifica los días que hemos “invertido” acá.

Llegamos el martes 6 por la tarde a casa de mi prima. Ese día cenamos pronto y dormimos plácidamente, después del trote del bus y atravesar la ciudad en bici. Pero vamos a centrarnos en las reparaciones de las bicis, todo lo cual empezó…

El miércoles 7, cuando fuimos a la bicicletería 1 para solucionar el problema más grave (la rotura de la llanta trasera de la bici de Sonia). Allí nos dijeron que tenían los radios pero no la llanta, para lo cual nos enviaron a la bicicletería 2.

La idea era poner la llanta nueva –más resistente- en la bici de Carlos (porque ha roto muchos radios: 10 contra 1 de Sonia) y la llanta de Carlos en la bici de Sonia –esta llanta ya la habíamos cambiado y aparentemente estaba bien.

Así el miércoles 7 por la tarde dejamos la bici de Carlos y el jueves 8 por la mañana la bici de Sonia,en la bicicletería 1 . Nos confirmaron que ambas bicis estarían listas para el lunes 12 por la tarde.

El fin de semana nos fuimos a Valparaíso. Descanso de bicicletas.

El lunes 12 por la mañana fuimos a la bicicletería 2 a comprar los piñones y cadena para la bici de Carlos. El lunes 12 por la tarde fuimos a recoger las bicis a la bicicletería 1; la de Carlos estaba bien pero la de Sonia el mecánico nos explicó que esa llanta presentaba una deformación y que sería conveniente cambiarla (ya estaba radiada con los nuevos radios, un trabajo de chinos). El lunes 12 por la noche fuimos a la bicicletería 2 a comprar otra llanta igual a la que ya habíamos comprado y…

El martes 13 por la mañana dejamos la bici de Sonia en la bicicletería 1 para que volvieran a radiar y poner la llanta nueva.
Esa misma mañana, Carlos preguntó en las bicicleterías 1 y 2 para comprar unos cables y fundas de cambios, pero al no tenerlos, fue a la bicicletería 3 donde los consiguió. El resto de la mañana, la dedicó a poner los piñones y cadena y las susodichas fundas y cables de cambio y frenos.

El miércoles 14 por la tarde nos dieron –en la bicicletería 1- la bici de Sonia con la llanta nueva. Ahí comentamos sobre los piñones y cadena y nos recomendaron encarecidamente que los cambiáramos.

Por este motivo, el jueves 15 Sonia fue a la bicicletería 2 a comprar piñones y cadenas para su bici. Mientras Carlos fue cambiando cables de cambios y frenos. Sonia, al volver de comprar los piñones y cadena en la bicicletería 2 fue a la bicicletería 1 a preguntar por una funda que nos faltaba y el perno del cierre delantero de la bici de Carlos que se había roto, consiguiendo comprar el perno y obteniendo de regalo un bote con pastillas vitaminadas. No obstante, no consiguió una funda de freno por lo que fue a la bicicletería 3, donde se la regalaron y le ofrecieron los servicios del taller –viendo que era una clienta potencialmente importante.
El resto del jueves 15, Carlos y Sonia lo dedicaron a instalar los piñones, la cadena y acabar de poner los cambios y frenos.

Así, el jueves 15 por la tarde parecía todo terminado y listo para continuar con el viaje. Dicho acontecimiento, junto con la despedida que acarreaba, se celebró con Alba y Rodrigo en un restaurante de marisco y pescado muy rico.

El viernes 16 salimos con todo el equipaje de casa de Alba y nos dirigimos al centro a agarrar el bus. Los primeros kilómetros, con buena bajada, las bicis iban fenomenal y nos sentíamos muy satisfechos del trabajo realizado. Además, un perro nos cogió cariño y nos siguió durante casi 10 km (yendo a 30 km/ h)!!
Cuando empezó el llano, la bici de Carlos empezó a fallar. La cadena saltaba y si dejaba de pedalear a veces se quedaba atascada. Tras un par de paradas de emergencia y dado que estábamos cerca del centro, decidimos ir a las bicicleterías de la Calle San Diego, bastante más cerca que las 1, 2 y 3 arriba mencionadas.

Así, llegamos a la bicicletería 4 que tras un examen poco minucioso y un pago de 500 pesos declaró que se trataba del buje. Como allí no tenían tal pieza para cambiarla y no estábamos muy convencidos con el diagnóstico fuimos a la bicicletería 5 donde nos dijeron que había que cambiar el buje y el eje del pedalier; total unos 250 euros.
Tras el susto inicial pero comprendiendo que el diagnóstico era más cercano a la realidad, nos tomamos unos momentos de reflexión para llamar a David (tienda donde compramos las bicis), y poner un par de mails a ciclistas que hemos conocido, para ver cómo lo hacen ellos para reparar sus bicis sin tener el respaldo del Banco Central. Nosotros llevábamos unos 300 € invertidos y, para las dos bicis, esto supondría 500 € adicionales.

Decidimos quedarnos en Santiago y dedicamos la tarde a llamar a varias bicicleterías (5,6,7,8,9,…) hasta que dimos con una que nos dijo que lo tenía, pero que no nos lo podía dar hasta el lunes. Sin saber bien qué hacer y como ya casi se había pasado el día, decidimos esperar hasta el día siguiente.
El sábado 17 fuimos a otra zona llena de bicicleterías y tras preguntar en la bicicletería 10, 11, 12, 13, 14, 15, 16 , 17 y 18 encontramos una que nos vendía sólo los platos que fallaban. Nos recomendaron que fuéramos a la bicicletería 19 –que además es taller- para que nos lo instalaran.

Así lo hicimos.

Tras 11 días, 19 bicicleterías y unos 400 euros parece que tenemos las bicis listas para continuar. Además, podemos decir que somos unos expertos en bicicleterías en Santiago y que hemos hecho algún amigo entre el personal de las mismas.

Eso sí, el buje de la rueda trasera de Carlos no sabemos si va a durar… pero ya estamos demasiado agotados para tratar de repararlo esta vez.

viernes, 16 de abril de 2010

SANTIAGO DE CHILE

Hola!
Llevamos más de una semana en Santiago de Chile. Agradecemos mucho a Alba, la prima de Carlos, su hospitalidad, especialmente después de llevarnos despidiendo varios días y encontrándonos de nuevo por la noche, debido a que no acabábamos de reparar las bicis. También hemos tenido tiempo de visitar la ciudad, o parte de ella, ya que es muy extensa. Justo el domingo pasado fue la Maratón de Santiago y fuimos a animar a los corredores.
Subimos al cerro San Cristóbal desde donde se ven unas buenas panorámicas de la ciudad:
Santiago de Chile se encuentra sorprendentemente cerca de la cordillera andina. Como Barcelona se apoya en el Tibidabo, Santiago lo hace en unas montañas cuatro veces más grandes- es bastante impresionante, y nos han dicho que cuando en invierno están nevadas es más impresionante.

El fin de semana pasado estuvimos en Valparaíso. Esa una ciudad que cuelga de varias colinas que dan al mar. Las calles serpentean para salvar las pendientes, y hay múltiples elevadores, o ascensores en diagonal, que te ahorran las cuestas arriba por 300pesos. Desgraciadamente no tenemos ninguna foto porque nos dejamos la cámara… jeje!!
Añadimos unos links de youtube de partes del viaje, para quien quiera curiosear:
Arrastrando las bicis:
http://marietsimon.over-blog.com/ext/http://www.youtube.com/watch?v=ZtJCP4DV_uI
http://www.youtube.com/watch?v=FHuxgobsHBc
http://www.youtube.com/watch?v=wqZ6AXGXODw
La llegada a Ushuaia:
http://www.youtube.com/watch?v=kWdvZG9TuyA
Niña argentina devorando carne:
http://www.youtube.com/watch?v=UHHqUFqkkBw
Carlos surfeando La Ola, al estilo "Le llaman Bodhi":
http://www.youtube.com/watch?v=A1k9WSQOAgc
http://www.youtube.com/watch?v=CKO04CaT8kE
http://www.youtube.com/watch?v=Y-3b-A8Ks3U

viernes, 9 de abril de 2010

LA PROCESIÓN

Después del paraíso del parque natural El Conguillio y con motivo de la Semana Santa, decidimos hacer nuestra particular penitencia y nos encaminamos al interior de la reserva nacional Malalcahuello.
En un principio, nuestra intención era escalar el volcán Lonquimay y darnos la vuelta, ya que nos habían dicho y habíamos visto en el mapa que la carretera que atraviesa la reserva nacional Nalcas no tiene salida en el extremo opuesto y hay que deshacer el camino. Con esta intención nos alojamos la primera noche en unas cabañas a pie del volcán y el propietario nos informó que sí había un camino, que no era practicable en coche, pero que él mismo lo había hecho en moto hacía sólo 1 año. Así que decidimos meternos a la aventura: “into the wild”.
Invertimos el primer día en intentar subir al volcán, pero la lluvia, el granizo y el terreno que hacía que te hundieras hasta la rodilla frustró nuestros intentos y nos quedamos a la mitad.
Aparte de este primer contratiempo, el resultado en conjunto fue muy positivo: unos paisajes increíbles y la ausencia total de coches (y casi de personas) compensaban los caminos infernales que hacían que lleváramos las bicis en procesión, esto es empujándolas durante buena parte del recorrido.
En atravesar los 80 km de la reseva hemos tardado 3 días, lo que en circunstancias normales hubiera sido un día o poco más.
Una vez que llegamos al límite del parque y en una zona aislada, nos encontramos con una reserva mapuche repleta de personajes pintorescos... parecía que nos habíamos trasladado en el tiempo.
La peor parte de esta travesía se la han llevado las bicis; sobre todo la de Simón que murió y tuvo que ser trasladada en bus después de que pusiera el cambio de patas arriba, y la de Carlos que los piñones saltan como les viene en gana por el desgaste acumulado de los kilométros y rematado por el sobre-esfuerzo de estos días.
Así, necesitábamos llegar rápido a Santiago por lo que decidimos hacer este último trayecto en bus. Para ello, fuimos hasta Los Angeles. La noche antes de llegar dormimos a la orilla del río Bio-Bio.
Carlos pescó una trucha, pero a pesar de que estuvo luchando casi 2 horas con ella porque se aventuraba enorme y el hilo no daba para tanto peso, al final se rompió la caña y nuestras ilusiones de una cena suculenta… La próxima vez, seguro que saldrá.
Al llegar a Los Angeles, nos pararon los Carabineros. Atemorizados pensando en qué sería lo que habíamos hecho mal, se nos descubrió la estupenda persona detrás del imponente uniforme. Después de dialogar sólo por 10 minutos, Manuel nos ofreció pasar la noche en su casa, junto a su mujer Silvia y sus hijas Rocío y Naomi y a tomar un asado que estaba de rechupete!! Así da gusto que nos pare la poli!!!

Ayer llegamos a Santiago de Chile en bus y nos sorprendió la dura “etapa” de casi 23 km que tuvimos que realizar en la ciudad desde la estación hasta la casa de Alba (la prima de Carlos) atravesando enormes avenidas atestada de buses, taxis, claxons… un caos para los recién llegados de la selva! Por suerte, hemos encontrado un auténtico hogar donde descansar, disfrutar y reponer fuerzas para las próximas etapas!!
También quedamos con Alba II (la prima de Sonia) que curiosamente está por Santiago por unos pocos días y fuimos a cenar un delicioso lomito completo (tomate, palta, mayo) y a tomar unos piscolas (pisco con coca-cola, la bebida oficial de Chile).

lunes, 29 de marzo de 2010

EL CONGUILLIO: EL PARAÍSO EN LA TIERRA

Hola de nuevo!!
Ya hace varios días que nos encontramos con Marie y Simon, los amigos franceses con los que ya habíamos pedaleado desde Villa O’Higgins hasta Torres del Paine. Habíamos quedado en encontrarnos en Villarrica, que junto con Pucón es unos de los mayores destinos turísticos chilenos. Al llegar nos conectamos a internet y vimos que había cambio de planes: nos esperaban en las termas de Minetué, donde estaban disfrutando de una bonita cabaña con acceso a las intalaciones termales y un desayuno de reyes incluído. Ante tales placeres no podíamos negarnos!
Pasamos un día de relax absoluto remojados en agua, jugando a cartas a la orilla de la chimenea y comiendo brownie recién salido del horno. Pero el descanso no podía ser eterno, así que al día siguiente arrancamos todos juntos, pasando de nuevo por Villarrica y tirando al norte en dirección el Parque Nacional Conguillio, el cual nos habían recomendado muchos otros ciclistas, y con razón.
Lo alcanzamos en dos días de pedaleo, en su mayoría camino de ripio ascendiente ya que se encuentra a mil y pico metros. Es un auténtico paraíso a los pies del volcán Llaima, donde contrasta el verdor espeso de sus bosques montañosos con la planície de aspecto lunar originada por la lava de sus últimas erupciones.
Hemos pasado allí tres noches, todas en lugares idílicos con vistas al volcán y a diversas lagunas, donde hemos podido bañarnos bajo el sol abrasador- por fin hace temperatura de verano ahora que empieza el otoño!
Hicimos una excursión a la montaña Sierra Nevada con bonitas vistas de las lagunas y el volcán. Allí pudimos admirar cóndores de bastante cerca.
En dicho parque también se encuentran unos árboles muy característicos de esta zona: las araucarias. Algunos ejemplares tienen más de 3.000 años, siendo los terceros árboles más longevos del planeta. Crecen en lugares muy remotos, así que es algo excepcional.
Como el clima era tan bueno y teníamos el parque entero para nosotros solos, dejamos de pedalear por un día para disfrutar de los baños en el lago, la lectura en la hamaca, la pesca y los juegos de cartas al lado del fueguito.

jueves, 18 de marzo de 2010

NAVIMAG... Y MÁS...

Estamos en Entre Lagos, una localidad a orillas del lago Peyehue, a la altura de Villa de La Angostura argentina, muy cerca de donde hace casi tres meses empezamos a pedalear por la Patagonia con la diferencia de que ahora lo hacemos hacia norte. Llegar hasta aquí desde Ushuaia ha sido todo un periplo…

Partimos del Fin de Mundo en bus y tras 16 horas de viaje llegamos a Puerto Natales, de donde partía el ferry Navimag que durante cuatro días (del lunes 8 al viernes 12) nos ha llevado hasta Puerto Montt recorriendo los canales patagónicos.
Se trata de un ferry de transporte de mercancías que en verano habilitan también para pasajeros, en su mayoría guiris.
El trayecto se realiza entre islas y glaciares. Es impresionante ver la infinitud de islas vírgenes que hay. Sólo una de ellas está habitada, donde se encuentra Puerto Edén, un pueblecito que se abastece dos veces a la semana gracias a este mismo ferry.
Hemos visto toninas (un tipo de delfín) y sprays de ballena. No la ballena en sí, porque huyen de los barcos, pero sí el agua que expulsan- estábamos rodeados! Un pequeño tramo del recorrido se realiza a mar abierto, el golfo de Penas, y realmente se notan las olas del Pacífico: ese día a la hora de la cena el comedor estaba medio vacío- muchos pasajeros estaban mareados tumbados en sus camarotes, incluido Carlos! Nosotros habíamos contratado literas C, compartiendo camarote y baños con más gente, pero tuvimos la suerte de que no cabían nuestras alforjas en los armarios y el jefe de cabinas nos hizo un “upgrade” a camarote con baño privado!! Así que ha sido un viaje de lujo!! En cualquier caso, es un viaje muy recomendable e interesante para quien quiera recorrer los fiordos patagónicos (y mucho más barato que los fiordos noruegos!).

Llegamos a Puerto Montt, una ciudad grande con muchos coches, ruido, humo, vendedores ambulantes… así que esperamos un día más de la cuenta a que parara de llover y emprendimos de nuevo el pedaleo rumbo al Parque Nacional Vicente Pérez Rosales. Pasamos por Puerto Varas, un pueblecito muy pintoresco, y pedaleamos bordeando el lago Llanquihue hasta llegar a Petrohué, en el lago Todos los Santos, a los pies del volcán Osorno.
Allí tuvimos que cruzar el río para llegar a la zona de acampada, metiendo las bicis en una barquita.
Al día siguiente seguimos ruta al norte. Ahora, entre que estamos más al norte y que empieza el otoño, los días son mucho más cortos: se estaba haciendo tarde y no encontrábamos dónde pasar la noche.
Entonces apareció un pueblito chiquito que no aparece en el mapa, la Calo, donde Juan, el paramédico, y su mujer Irma, nos cedieron un alojamiento de lujo en la posta de salud rural: un box de pediatría! Dormimos de maravilla entre la camilla de consulta y la báscula de bebés!! Da gusto encontrarse a gente tan amable y simpática por el camino!
El único inconveniente fue que nos pesamos por primera vez desde que empezó el viaje, confirmando los peores temores: Carlos ha llegado a 0,1 tn y Sonia… Sonia no lo incluiremos porque es una dama. Lo cierto es que la alimentación a base de grasas (los botes de mantequilla de 500 gr nos duran una semana, las cajas de galleta un día y las tabletas de chocolate tan sólo unas horas) deja estos resultados que contrarresta cualquier pedaleo, por lo que hemos decidido empezar una “dieta” centrada en los hidratos de carbono y que limite tanta grasa… Tan rica, por otro lado.

Siguiendo con el relato, al día siguiente y con fuerzas renovadas, continuamos hasta llegar a las termas de Puyehue, donde nos habían asegurado que había un camping pero al llegar resultó estar cerrado y el único alojamiento posible eran unas cabañas por 60.000 pesos la noche (90 y pico euros). ¿Estamos locos? Nos metimos en el camping, aunque sin servicios, y pasamos la noche la mar de bien. Al día siguiente estuvimos casi dos horas metidos en las aguas termales naturales que se generan alrededor del río. Qué contraste meterte en el río de agua helada y luego en las pozas de agua caliente!!!
Y hoy nos hemos trasladado hasta Osorno en autobús, sin bicis, sólo con la rueda trasera de Sonia porque la llanta se está empezando a romper. No hemos encontrado repuesto pero nos han hecho un apaño que esperamos que dure hasta Santiago. Por otro lado, en 4/5 días, si todo va bien, nos encontraremos con nuestros amigos Marie y Simon para volver a pedalear todos juntos hacia el norte!

Besos,

jueves, 4 de marzo de 2010

ALGUNAS CIFRAS DE LA 1ª PARTE DEL VIAJE

Seguimos en Ushuaia porque hasta el próximo lunes, 8 de marzo, no agarramos el ferry para seguir pedaleando hacia Santiago.
Estos días nos hemos dedicado a...
PASEAR
VISITAR EL GLACIAR DE USHUAIA (como se puede comprobar no es el Perito Moreno)

Y por último, pero no menos importante: A LA MEDITACIÓN TRASCENDENTAL

También queríamos adjuntar algunas cifras de esta primera gran etapa, para los más curiosones:

3.804 kms pedaleados
37.334 metros de desnivel acumulado
62 días pedaleados, 32 días descansados
8 radios rotos (7 rueda trasera de Carlos y 1 rueda trasera de Sonia)
0 pinchazos

Día de más kilómetros pedaleados: 151,6 km
Día de menos kilómetros pedaleados: 21,2 km
Día de más horas pedaleadas: 7:50 horas
Día de menos horas pedaleadas: 1:32 horas

Total horas pedaleadas: 247 horas y 56 minutos
Promedio por día pedaleado: 4 horas y 12 minutos
Repuestos utilizados: 8 zapatas de freno, 2 cables de cambio y 2 de frenos

Besos!

lunes, 1 de marzo de 2010

USHUAIA: EN EL FIN DEL MUNDO!!!!

Siiii!!!! Ushuaia!! Estamos muy contentos; hemos alcanzado la primera gran meta de nuestro viaje!
Hemos recibido algún mail preguntándonos cómo estamos tras el terremoto de Chile, nosotros estamos bien, aquí no notamos nada y recién nos enteramos ayer al llegar. Esperamos que no haya más réplicas y que la situación se normalice, además de todo porque pronto recorreremos esa zona.
En cuanto a lo acontecido durante estos días; dejamos Rio Grande, la ciudad de la trucha, hace más de una semana para dirigirnos hacia Tolhuin por una carretera secundaria, menos transitada que la ruta 3 que va atestada de camiones, lo que nos dio la posibilidad de avistar varias castoreras, aunque sin rastro del preciado animalito. No sabemos dónde se esconde que no se deja ver!
Desde entonces y hasta aquí hemos ido acompañados por Susan y Martin, dos holandeses que empezaron su viaje en Alaska hace 20 meses, llevan pedaleados 32.400kms y mañana vuelven a casa. Olé sus huevos!!
Cada vez que nos cruzamos con otros ciclistas nos damos direcciones de dónde hospedarnos, y casi desde Bariloche íbamos oyendo acerca de la Panadería la Unión de Tolhuin. Resulta que el panadero, Emilio, es ciclista y aloja de manera gratuita a cualquier bici-viajero que pase por ahí. Pero cuál fue nuestra sorpresa al llegar a esa mega-panadería, atestada de gente, con el mostrador más largo y surtido de toda Argentina!! Emilio nos hospedó a los cuatro, y al cabo de un rato llegaron dos ciclistas más a los que también alojó: Andrew, que en cinco meses ha pedaleado desde su Minnesota natal hasta aquí, y Marcelo, un chileno de Concepción que lleva el mismo ritmo trepidante de pedaleo. Para agradecer la hospitalidad que nos brindó Emilio, nos ofrecimos a ayudarle a hacer pan al día siguiente. Y así los cinco (Marcelo siguió para Ushuaia) nos quedamos de “pinches”, haciendo pan y facturas (así se llaman las pastas acá).
Creo que más que ayudar entorpecíamos el ritmo de los expertos panaderos que trabajan ahí! Nos gustó tanto que al día siguiente repetimos- disfrutamos la experiencia!! A la hora de comer preparamos una deliciosa tortilla de patata y cebolla acompañada de un pa amb tomàquet. Se nos quemó un poco la patata porque la sartén no era buena, pero no debía estar tan mala porque no quedó nada!!!
Por la tarde Emilio nos llevó a los cinco hasta el cabo San Pablo, un lugar perdido en la costa atlántica donde hay un buque varado desde hace más de cincuenta años: un lugar algo tenebroso pero con mucho encanto.
Así que cuando paséis por Tolhuin, no dudéis en parar a degustar la infinitud de riquísimos productos que elaboran con amor: pan, facturas, empanadas, chocolates, sándwiches… http://www.panaderialaunion.com/
Con tan buen anfitrión nos costó salir de nuevo a la carretera, por lo que hicimos el tramo a Ushuaia en dos días, acampando a medio camino en el lago Escondido.
Al día siguiente nos esperaba el Paso Garibaldi, un puerto de montaña que no se hizo tan duro como temíamos, y llegamos a la ciudad de Ushuaia, la atravesamos y nos fuimos directos al Parque Natural de Tierra de Fuego. Allí hicimos dos noches más para poder recorrerlo y, sobre todo, para llegar al final de la carretera Panamericana, es decir, al fin del mundo.
En el parque pudimos ver más castoreras sin castores, pájaros carpinteros y zorros. Hubo un momento muy gracioso cuando dejamos las bicis para visitar las castoreras. Nos precedía un grupo de japoneses con su guía, haciendo fotos por doquier, que avistaron nuestros vehículos y empezaron a hacerles fotos. El guía advirtió nuestra presencia, preguntó si eran nuestras y los japos se emocionaron pidiéndonos que nos pusiéramos cerca de las bicis. En un momento había más de 15 cámaras disparándonos todas a la vez, como si fuéramos la Obregón …. parecíamos monos de parque! Sólo falto que nos tiraran cacahuetes!!
Ahora vamos a tomarnos unos días en Ushuaia para darles un repaso a nuestras bicis y replantear la ruta. En una semana tomaremos un ferry de Puerto Natales a Puerto Montt, y de allí nos dirigiremos a Santiago atravesando varios parques naturales.